Que no te asusten ni la letra ni el sendero de palabras pues, amigo, para la sed de saber, largo trago.
Retorna tanto como quieras que aquí me tendrás manando recuerdos.


jueves, 6 de diciembre de 2012

Villasana de Mena, provincia de Santander. ¿O es Vizcaya?

Hoy toca fronteras. Todos intuimos que Las Merindades son el tercio superior de la provincia de Burgos pero las lindes interiores de los países y ciertas internacionales se mueven con el viento.
 
Por supuesto, antes de este sistema de distribución territorial hubo otros como las provincias romanas o, en época de Felipe V, las Intendencias. Pero no podría decirles si nuestro terruño formó parte de una intendencia, fue una intendencia o estuvo repartido porque en Castilla se adoptó el principio de establecer una intendencia por cada capital de una capitanía general o por cada Corregimiento de una ciudad. Con ello tenemos múltiples variantes y distinta importancia de cada Intendencia.
 
Llegamos a la Ilustración y a la primera mitad del siglo XIX, una época convulsa políticamente; la transición del Antiguo Régimen al Liberalismo, la invasión napoleónica de España, la abolición de la ley Sálica con la consecuente llegada al trono de Isabel II que derivaría en la Guerra Carlista… todas estas circunstancias constituyeron el marco político en el que se forjó, a través de diferentes proyectos, el actual mapa provincial de la nación.
 
La actual configuración corresponde a la realizada por Francisco Javier de Burgos y del Olmo, es decir Javier de Burgos[i] quien completó una variable relación de trazados geográficos. La modernidad, siempre recalcitrante en España, requería una nueva organización territorial de la Monarquía con la presencia del aparato del estado en la totalidad del territorio, acabar con la estructura de reinos independientes, aduanas e instituciones separadas que existían.
 
Pero este cambio no fue en un solo paso sino que, muy dentro de nuestro estilo, hubo diversos proyectos para un problema que nos parece eterno:
 
Nomenclátor de 1789 de Floridablanca. Las nuevas provincias marítimas.
 
Los Borbones, con los decretos de nueva planta, tratarán de terminar con las diferentes legislaciones y las peculiaridades de cada reino. Estos decretos convierten a los reinos de la Corona de Aragón en provincias, gobernadas por un capitán general y un presidente de audiencia. Éste es el sistema que se generaliza por toda España. El territorio se divide en 11capitanías-audiencias, con funciones gubernativas y judiciales. Se mantienen las 21 provincias castellanas, a las que se añaden otras cuatro de la Corona de Aragón. Ésta es la división provincial que aparece en el nomenclátor de 1789 de Floridablanca. Santander y Treviño en Burgos, como Las Merindades.
 
Las reformas ilustradas. (1799-1805)
 
El Real decreto de 25 de septiembre 1799 se crea la provincia de Santander, junto a otras cinco, con total independencia Burgos. La razón era que, igual que hoy, la costa acapara población y dinamismo económico.
 
Pero empecemos por el principio, las provincias castellanas eran las más fragmentadas y desconexas. De 1801 a 1805 el Consejo de Hacienda reformó límites como eliminar la provincia de Toro. El criterio básico era la integración de un pueblo a la provincia en función de la proximidad al centro administrativo más cercano, tanto a la capital como a la cabeza de partido; pero la distancia relevante es de la cabeza de partido respecto a la capital. ¿Valle de Mena más cerca de Vizcaya que de Burgos? Pues, a Santander. Por supuesto hubo excepciones por voluntad de la localidad, mayor facilidad de comunicación o considerar el partido en bloque.
 
Esta reforma no es rígida porque no busca una semejanza en los resultados, sino que se buscan criterios de distancias para eliminar enclaves: es un criterio muy funcional. La excepción es la cesión de Fuenterrabía e Irún de Guipúzcoa a Navarra, para darle a esta provincia una salida al mar. Y demostrar la autoridad del Estado. Esta alteración estuvo vigente desde 1805 hasta 1814. Otras variaciones también se revocaron con posterioridad.
 
Treviño siguió en Burgos.
 
Las Divisiones del rey José I Bonaparte.
 
El 7 de noviembre de 1808 -antes incluso de la conquista de Madrid- y acorde con los requerimientos de Napoleón de establecer un "sistema común" entre Francia y España, José I encargó al coronel Francisco Amorós la presentación de una memoria sobre la división de España en departamentos. Buscaba eliminar particularismos regionales que pudieran oponerse a la nueva monarquía.
 
En 1810 se intenta ordenar el territorio dividiéndolo en 38 prefecturas, como las francesas, y 111 subprefecturas. Es el proyecto de Lanz[ii] cuya formación matemática le permitió crearlos de superficies aproximadas. Incluso un distrito capitalino que la actual constitución, aunque lo esboza, no aplica. Hay indiferencia con los límites históricos y culturales de la nación, y en especial, con los de la Corona de Aragón, que hasta entonces se venían respetando.
 
Es divertida la elección peregrina de las capitales (Dedíquenle un minuto al mapa y ríanse de Zaragoza.) Cuando Napoleón decreta la creación de cuatro gobiernos independientes en las provincias al norte del Ebro, el gobierno josefino aceleró la aprobación del proyecto de prefecturas y así se aprueba en abril de 1810: 38 prefecturas peninsulares con 73 subprefecturas.
 
Las Merindades quedan distribuidas entre las prefacturas de Cabo Mayor, Cabo Machichaco y Burgos. Para los secesionistas Vascos es positiva: Treviño aparece de su lado y su “imperio” crece. Otra cosa positiva es que disparó la lucha de la burguesía local por la capitalidad y su peso económico.
 
Provincias económicas de 1812.
 
O, las provincias constitucionales. La primera propuesta llega en 1812, por Ranz y Espiga: unifica las tres provincias vascas en una, Treviño permanece en Burgos y reduce de 14 a 6 las provincias de Castilla (Burgos, Valladolid, Madrid, Toledo, Cuenca y Murcia). En España, entonces, se contaban 21 provincias en total.
 
El proyecto se aprueba, pero ante la falta de consenso, dos días después se rectifica reinstaurando las provincias vigentes a efectos electorales, salvo Toro. Santander se crea de facto el mismo año al no mencionarse en la división de partidos de Burgos el partido de Santander.
 
1813, La División Provincial de Felipe Bauzá.
 
En 1813 se encargará una nueva división provincial a Felipe Bauzá, que determina 44 provincias. Sin embargo esta ordenación nunca llegó a aprobarse pues el regreso de Fernando VII supuso la vuelta al Antiguo Régimen, con ciertas modificaciones el 4 de mayo de 1814.
 
Aquí nos tocaba bailar al son de Santander y es un gol a favor de Álava con respecto a Treviño.
 
División Provincial de Cortes (1822)
 
El trienio liberal fue una época de efervescencia en la colocación del rompecabezas nacional. Nos encontramos con las propuestas de De Burgos (Javier) y Llorente y de Bauzá y Larramendi. Esta última pareja colocará Las Merindades en Santander, otra vez, y Treviño en las Provincias Vascongadas. Como en la mayoría de los proyectos, este de Bauzá mantendrá, en lo posible, los límites de los reinos tradicionales.



 
El 14 de enero de 1822 las Cortes aprobaron un nuevo decreto. La nueva división tuvo que superar proposiciones dirigidas a impedir su implantación. Estas alegaciones no fructifican y en enero de 1822 se aprueba, con carácter provisional, una división provincial de España en 52 provincias, regida por criterios de población, extensión y coherencia geográfica. No se respetan los límites “tradicionales” de las provincias y se caracteriza por su poco rigor histórico. Se eliminan enclaves de unas provincias en otras si pertenecen a distintos reinos, aunque se conservan muchos de estos enclaves (Aquí Treviño es alavés).
 
En cuanto a Las Merindades aparecen divididas entre Álava (ver detalle), Burgos y Santander, situándose en esta última el Valle de Mena y la zona que limita con Valderredible.
 
En octubre de 1823, Fernando VII declaraba nulos y de ningún valor todos los actos del Gobierno durante el llamado Trienio Liberal, volviendo a regir la división de intendencias.
 
El proyecto de división provincial de Larramendi (1829)
 
Definido como puente entre el de Cortes y el de Javier de Burgos fue remitido a las Cortes el 22 de Marzo de 1829. Respetaba los límites de los antiguos reinos, las provincias forales y lo trazado en el anterior proyecto. Con ello Treviño volvía a Burgos.
 
Tuvo variaciones y participación de otras personas como Lamas o Caballero. Pero el problema sucesorio, los hechos de La Granja en septiembre de 1832, la subsiguiente caída del equipo ministerial dieron al traste con la tramitación del plan de ordenación territorial desarrollado en la etapa absolutista
 
En 1833 la infanta María Cristina, encargará a Javier de Burgos la creación de una nueva división provincial.
 
La infanta María Cristina, lo primero que hace es confirmar el Gobierno de Francisco Cea Bermúdez que tiene como secretario de Fomento a Javier de Burgos y a los dos meses justos se promulga un Real Decreto en el cual se dispone una nueva división en las 49 provincias y 14 regiones.
 
Se seguían criterios «racionales»: extensión (desde el punto más alejado de la provincia debería poder llegarse a la capital en un día), población (las provincias deberían tener una población entre 100.000 y 400.000 personas) y coherencia geográfica.
 
Uno de los problemas fue el inexacto censo usado, aunque se usó esta palabra para designar un listado de todas las provincias existentes junto con la población que se les suponía. El número de habitantes fue un factor básico en la elección de las capitales, primaba el hecho de que la capital fuera el pueblo con más habitantes de la provincia. Hubo errores.

 
Los cabildos episcopales intervinieron de forma activa en la lucha por la capitalidad pretendiendo adaptar la organización territorial católica a la civil. Pero lo que si se consiguió es que los partidos judiciales se ajustasen dentro de las respectivas provincias.
 
Más problemas:
  • Se hizo sin rigor histórico: En el proyecto de Javier de Burgos subyace la idea de las provincias como estructuras territoriales (basado en los Departamentos franceses), que no políticas o históricas. El diseño provincial, siendo principalmente funcional, era el reflejo de la política uniformada liberal propia de 1833. De hecho los habitantes no podían asumir ser residentes de una provincia que no había existido.
  • Sin cartografía científica: Hasta mediados del siglo XIX, en España, sólo se contaba con la cartografía realizada por el genuino Tomás López de Vargas Machuca en el siglo XVIII, cartógrafo éste, que jamás corroboro sobre el terreno sus mapas. Con los errores que presentaba su cartografía provincial; el principal era la confusión en la ubicación de las localidades.
Este decreto divide el viejo reino de Castilla en:
  • Castilla la Nueva: Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Madrid y Toledo.
  • Castilla la Vieja: Ávila, Burgos, Logroño, Palencia, Santander, Soria y Valladolid.
Tras la división administrativa: la división judicial ajustada a este esquema provincial; en enero de 1834 se publica la nueva planta de audiencias; y en abril de 1834, se aprueba la división en partidos judiciales de todas las provincias, salvo las forales, que estaban en guerra civil ( primera Carlistada). Se publicó un nomenclátor con la composición de cada partido (donde aparece el Partido Judicial de Villarcayo con la extensión de Las Merindades), con lo que no quedaba duda de la correcta adscripción de cada municipio, y a la vez, evitaba dudas en las nuevas Diputaciones sobre los verdaderos perímetros provinciales. ¡Por fin!
 
Pero pensar que no se intentó continuar con la diversión es no conocer a los políticos españoles:
 
  • El proyecto de Caballero de 1842. Hay variaciones impactantes entre reinos y regala el condado de Treviño a Álava, convierte a Las Merindades en orgulloso Partido de Santander y revoluciona los nombres. Evidentemente no se llevó a cabo por caer el gobierno.
  • Las ideas del ministro De La Escosura.
  • Las del diputado Durán.
  • La Federalista de 1871
  • Durán, de nuevo, en 1880
  • En la Restauración se gestan dos proyectos el de Moret en 1884 y el de Silvela y Sánchez de Tosca en 1891; respetando ambos la división provincial de 1833. El proyecto de Moret presentaba un modelo similar al empleado por De la Escosura, aunque sin visión descentralizadora y con un marcado carácter ahistórico (en este caso no solo Treviño sería Alavés sino que Las Merindades lo acompañarían). El proyecto de Silvela y Sánchez de Tosca reducía a 13 el número de regiones, con una mejor configuración geográfica e histórica
  • Autonomías y regiones de la Segunda República.
  • La constitución de 1978
 

Pero bueno… ¿Qué pasa con Mena?
 
El Valle de Mena, igual que la zona de Catrourdiales, como caso peculiar que hoy en día los secesionistas vascos (¿Quieren separarse, no? Pues, entonces, secesionistas) aprovechan como factor de superioridad, como razón para justificar agravios ante el “desgarro” de su tierra o para cualquier otra razón peregrina.
 
Esta gente es la misma que reclama Mena porque dependió de Navarra unos años en el siglo XII pero calla cuando se dice que Las Encartaciones se incorporan al Señorío de Vizcaya en el siglo XIII. Estoy esperando a que algún acaparador de territorio diga que no puede ser parte del País Vasco el sur de Álava, o Valdegovía, porque es más como La Rioja que como Hernani o que los enclaves Navarros en Aragón dejen de ser Navarros. (Esperen sentados).
 
¿Entonces?
 
(Según página Web oficial): En el siglo IX, la primitiva Castilla que nace bajo el mandato del Conde Rodrigo, irá acentuando su personalidad política y social y adquiriendo conciencia de su poder, hasta llegar así a finales de siglo al nacimiento de la Castilla independiente. Así se unió el Valle de Mena al Condado de Castilla. Desde el año 824 hasta el siglo XI el Valle de Mena se incorporará a Navarra. En el 1072, Alfonso VI, conquista Mena, la incorpora a Castilla y la otorga los fueros de Logroño, que cesan en 1421. A partir del siglo XI el Valle de Mena vuelve a ser una tierra de paso, ya que fue una vía secundaria del Camino de Santiago. Hasta el año 1260 el Señor de Vizcaya actuaba como gobernador de Mena. Al final de la Reconquista no se sabe a ciencia cierta si perteneció a Vizcaya o al Corregimiento de Laredo. Perteneció a Vizcaya, componiendo las nobles Encartaciones, y asistiendo su representante a las juntas de Guernica y Avellaneda (Pág. 159- Bustamante). Desde la división de España en provincias en el año 1789, a pertenecido a Burgos y a Cantabria, pero siempre ha mantenido su relación con Vizcaya. En 1822 el Valle de Mena pasa a formar parte de la provincia de Santander. En el año 1833 queda incluido en la provincia de Burgos, con su actual configuración. Los meneses intentaron en varias ocasiones su desanexión de Burgos y su incorporación a la provincia de Vizcaya, como los fallidos intentos de 1883 y el posterior del año 1924. Perteneció al juzgado de Balmaseda, y eclesiásticamente pertenece a Cantabria. En resumen es un territorio de la provincia de Burgos pero con gran influencia del País Vasco y de la vecina Cantabria.
 
También nuestros vecinos del norte, desconociendo la historia, arguyen que no podemos producir chacolí en Las Merindades porque no está en la provincia de Vizcaya. Como si las aleatorias líneas del mapa determinasen el pasado o los límites lingüísticos (Bueno, para algunos sí). Y es que ya desde el siglo IX se tiene constancia escrita del cultivo de la vid en el Valle de Mena. Y este vino se llama chacolí y según Madoz, y su famoso diccionario, el chacolí se producía no sólo en el País Vasco, sino también en las Montañas de Burgos, zona que engloba todo el tercio norte de la provincia, hasta Miranda de Ebro.
 
En definitiva, los límites de una comarca nunca son estáticos pudiéndose agregar, y desagregar, áreas adyacentes o depender, en uno u otro momento histórico, de tal o cual Rey o señor sin que el perímetro deba definir a los integrantes de el circunstancial territorio. Escudarnos en la frontera provincial que ayer trazó sobre un plano el delineante de turno como si hubiera sido grabada por Dios en las tablas de la ley pues…
 
Bibliografía:
  • GARCÍA ÁLVAREZ, Jacobo (2002): Provincias, Regiones y Comunidades Autónomas. La formación del mapa político de España, Madrid, Secretaría General del Senado (Temas del Senado, 8). [ISBN:84-88802-64-1]
  • BURGUEÑO RIVERO, Jesús (1996): Geografía política de la España constitucional. La división provincial, Centro de Estudios Constitucionales. [ISBN:84-259-1010-2]
  • PLAZA GUTIÉRREZ, Juan Ignacio: ¿Una nueva geografía regional de España?: Algunas propuestas para su estudio, Universidad de Salamanca, Departamento de Geografía.
  • GARCÍA ESPAÑA, Eduardo: Imputaciones de población en la primera mitad del siglo XIX.
[i] Francisco Javier de Burgos y del Olmo (1778-1848) De familia noble aunque no acaudalada estaba destinado a servir a la Iglesia, pero abandonó pronto los estudios religiosos, trasladándose a Madrid para dedicarse a la jurisprudencia. Afrancesado escapó en 1812 a París donde completó su formación mediante el estudio de las obras de los clásicos (Tradujo a Horacio al Castellano). Regresó a Madrid en 1819 y en 1822 fue nombrado director de El Imparcial, periódico alrededor del cual se reunieron los portadores de las nuevas ideas. De 1827 a 1833 desempeñó distintos cargos de importancia en la Administración. Bajo la regencia de María Cristina de Borbón, fue nombrado Secretario de Estado de Fomento bajo el ministerio de Cea Bermúdez y fue en ese cargo en el que estableció la división territorial por provincias, tomando como base la antigua división en reinos de España. El decreto fue aprobado el 30 de noviembre y el 22 de diciembre de ese año fue nombrado ministro de Hacienda. Fue senador y consejero real y en 1846 con el primer gobierno de Narváez ministro de la Gobernación.
 
[ii] Lanz, aunque nacido español, fue nacionalizado francés; de formación matemática y cartográfica, con el gobierno napoleónico le fue encargada la nueva división en departamentos. Abandonando la que mantenía de los gobiernos ilustrados.
 

18 comentarios:

  1. Muy interesante y didáctico. He visitado el valle de Mena hace unos días, es precioso. Y con una rica historia y arte románico de primera.

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    1. Le agradezco su interés y le invito a seguir visitando este Blog y otros que se esfuerzan en dar a conocer la tierra de Castilla la Vieja: Las Merindades.

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    2. Creo que los Meneses se consideraban cántabros, al menos hasta el siglo XVIII. Ni burgaleses ni vizcaínos, cantabros. Que tiempos!.

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    3. Realmente, lo que se consideraban las personas que vivieron hace más de doscientos años es dificil saberlo. Lo que sí conocemos son las variaciones de los límites de las Intendencias y de las províncias. Y sabemos que,las personas, acostumbradas a una situación, la entienden como natural. Por ejemplo, Valderredible podría estar tanto en Cantabria como en Burgos o Palencia. Si llevasen siendo Burgaleses desde 1833, probablemente se sentirían como tales y así lo tendríamos asumido.

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  2. Muy interesante el blog. E interesante esta entrada también. Las intendencias del siglo XVIII son las herederas de las provincias fiscales del siglo XVI que, como su nombre indica, no tenían otro objetivo sino recaudación de impuestos, sustituyendo en esta labor a las demarcaciones coincidentes con los obispados en siglos pasados, que se encargaban de tal tarea. De este modo dichas demarcaciones fueron elevadas a intendencias en el siglo XVIII, sin que eso supusiera en absoluto una identificación sentimental de sus habitantes con las mismas. De hecho, las actuales Cantabria y Asturias pertenecían a Burgos (en gran parte) y a León. Y toda Galicia estaba incluida en la provincia de Zamora, como atestigua el Libro de los Millones (este libro dice, sobre Cantabria, que la mayor parte de la Montaña está incluida en la provincia fiscal de Burgos). Eso no significa, ni mucho menos, que la adscripción fiscal de la población derivara en adscripción emocional. De hecho, las Merindades fueron incluidas a finales del siglo XIV en una demarcación de la Corona llamada "Merindad Mayor de Castilla Vieja", tan independiente de la llamada Castilla como lo eran desde poco antes Guipúzcoa o Alava (en su momento también integrantes de la Merindad Mayor de Castilla), o como lo fueron León y Galicia (o Asturias de Oviedo, separada de León a principios del XV).

    De hecho, la Merindad Mayor de Castilla Vieja es la única demarcación antigua que no tiene una correspondencia regional en la España actual. Tal vez, al menos hasta cierto punto, su heredera pueda ser considerada la actual Cantabria, pero no en sentido absoluto. Intentaré incluir pronto un mapa correspondiente a esta situación en mi blog.

    De todos modos, sigo este blog porque me parece muy serio y muy interesante

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  3. Obviamente, parte del comentario anterior no es correcto. Cuando digo que la Merindad Mayor de Castilla Vieja es la única región antigua que no está completamente identificada con una comunidad autónoma actual, como heredera propiamente dicha, he obviado el hecho de que ni la Merindad Mayor de Castilla ni la de León tienen una traducción moderna propiamente identificable, Lamento el error

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    1. Terra Cantabrorum, ante todo gracias por su inteligente comentario y por los alagos que vierte usted sobre este humilde servidor.
      Los límites entre los territorios son volubles y las afinidades a un lado u otro de "la raya" artificiosa (¿Cuanto se gasta el Gobierno Vasco en vasquizar a los vascos poco "vascos"?). Las dudas eran tan grandes que el baile provincial en torno a la zona de Las Merindades y La Montaña-Santander son continuas durante el s XIX e, incluso hoy, permanecen peculiaridades.
      Nos confundimos al pensar que una división ADMINISTRATIVA dentro de una Nación es algo más que eso. Barrio de Bricia y Renedo de Bricia tienen más en común que este con Laredo.
      Atentamente,

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  4. ""Lo cierto es que de las historias no nos constan que los meneses y demás cántabros hayan sido precisados por ninguna nación extranjera de quantas han dominado a España, a desamparar su país, y retirarse a otras provincias o naciones, de dónde resulta probable la subsistencia en este país de la sangre cántabra, y antigua española, propagada de generación en generación hasta nuestras días".

    Así escribía Pedro Antonio de Vivanco en 1796, en su "Noticia histórico corográfica del M. N. y R. Valle de Mena" obrante en la Biblioteca Nacional de España.

    Ni burgaleses, ni castellanos, ni vizcaínos....El Valle de Mena se consideraba cántabro por sus propios habitantes. Destacar además que Cantabria a finales del siglo XVIII no existía, pues su territorio se la repartían las provincias de Burgos, Palencia y Toro.

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  5. Se me olvidaba otra frase escrita muy importante por Pedro Antonio de Vivanco en su escrito de 1796. Decía sobre la cantabricidad de Mena:

    ""La misma verdad se confirma nerviosamente, por la costumbre que desde tiempo inmemorial observan los escribanos de este valle, poniendo en las de muchos de los escritos que ante ellos se otorgan: En el lugar de tal comprendido en el N. y R. Valle de Mena, Provincia de Cantabria".

    Aclarar que el término provincia también significaba territorio, región, etc. Repito que Cantabria no existía como provincia política pero si existía el pueblo cántabro, la Cantabria territorial, el solar cántabro, cómo queramos llamarlo. Eso ha sido la grandeza de Cantabria, la transmisión de su nombre e identidad a lo largo de la historia, y Mena queramos o no, formar parte de la historia de Cantabria y los Meneses así lo sintieron y expresaron.

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    1. Cantabria no existia más que en un sentido erudito, pedante.Ser Montañés fue durante siglos y siglos la manera de ser castellano de la gente del norte de España. No nos inventemos cosas que no son ciertas Sería como si a los sorianos les siguiésemos llamand0o celtíberos y nos inventásemos una región para ellos.

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  6. El amigo anónimo es otro operativo de ADIC, intentando convencernos de que su propia versión del nacionalismo antivasco es ancestral, permanente, y que entronca directamente con los enemigos de Augusto.

    ¿Y los que entendemos con naturalidad el vaivén de fronteras meramente administrativas, como bien señala el dueño de la bitácora? Nosotros, ¿qué hacemos?

    ¿Y aquellos que no tenemos problemas en considerar lo cántabro como una parte evidente de algo mucho mayor y variado que es lo castellano y, más aún, lo hispano, lo ibérico? ¡Que no nos pillen los de ADIC!

    Sólo hay que verlos bajando cada pocos años a Amaya (provincia de Burgos) a hacer rituales semirreligiosos con la ikurriñuca lila, invocando a los espíritus de los ancestros, con grupos folclóricos que recuerdan a los dantzaris vendidos al Chorra Cinco.

    Y el PRC, ese hijuelo de ADIC, ¿qué tal sigue? Estáis a buenas de nuevo, según parece. Si volveis a enfadaros dentro de la Gran Familia Feliz de los Imitadores del PNV siempre podríais volver a resucitar esa "Agrupación Nacionalista Cántabra" que creasteis por puro despecho. En realidad nunca desapareció, vistas las pintada y pegatinas en "cántabru" que reniegan de España...

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    1. Interesante comentario. Gracias por presentar esa vertiente: la simple emulación.. y algo más.

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  7. Un blog interesante y te felicito por ello, pero cansa un poco comprobar la animadversión que tienes de lo vasco, parece que te quita mucho el sueño cuando escribiendo un articulo de historia eres incapaz de no meter alguna "pullita" que no viene a cuento.

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    1. ¿Animadversión? ¡Pero si yo soy vasco!

      Y castellano.

      De todas formas muchas gracias por su participación y por la valoración -positiva- de los contenidos históricos de la bitácora.

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  8. Muy interesante esta recopilación de datos, fechas y acontecimientos relacionados con el Valle de Mena y su paseo a lo largo de su historia por las diferentes regiones del norte de la península Ibérica.

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  9. Cantabria, tenía dos capitales principales que se encontraban en la PROVINCIA DE BURGOS. Una era Amaya (en el centro de la actual provincia de BURGOS) y otra era Cantabria que se encontraba cerca de la actual Logroño. Es decir, Cantabria era en realidad el Valle del Ebro (Mitad de la provincia de BURGOS) De hecho el primer CONSULADO DEL MAR de todo el Norte (anterior al de Bilbao, al de Oviedo, al de San Sebastian, al de La Coruña, al de Lugo) estaba en BURGOS (lo pueden ver hoy en el Paseo del Espolón) Decir que el Valle de Mena pertenece a Santander, porque es muy bonito, es no haber consultado el CATASTRO DE LA ENSENADA (mitad del siglo XVIII) El colmo es decir que pertenece al señorio de Vizcaya. La ciudad de BILBAO la fundó el burgalés López de Haro a comienzos del siglo XIV (año 1300) Santander y Logroño han sido pueblos de Burgos hasta el siglo XIX. El tema del Condado de Treviño tiene más de mil años de pertenencia al Reino de Castilla. En su día, pertenecer al Reino de Castilla era un auténtico orgullo el cual PRESUMÍAN LOS VASCOS.

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